mayo 08, 2012

La política, sí debiera ser Mercadotecnia

Por Diana Romero

Últimamente hemos leído, escuchado o visto cientos de noticias sobre los candidatos presidenciales para las próximas elecciones en nuestro país el primer día de julio; después de haber visto el reciente debate y el buzz lamentable que se ha generado en la red, me resulta abrumador cómo es que se "venden" y se muestran a los votantes como "productos innovadores" y resulta aún peor que percibamos como un plus o "ventajas competitivas" características como la honestidad, la congruencia y el cumplimiento de su palabra, cuando son, - o al menos debieran ser - parte de las cualidades inherentes de un candidato y no pretender resaltarlo cual "distingo competitivo", o es que nosotros los clientes, ejem, votantes, ¿no hemos exigido "productos de alta calidad"?...

Me asombra que el Marketing Político se vea tan disminuido frente a otras ramas, es también preocupante que muestren "estrategias" del Marketing de antaño y se dediquen a disminuir o evidenciar a la competencia: "Atacar a tu competidor, solo refleja tus miedos".

Por si no fuera suficiente están "arrastrando" éstas sucias prácticas a los Medios Sociales, como menciona el politólogo José Merino, el fenómeno de los "acarreados" ha migrado. Lamentables los recursos para hacer quedar a algún candidato como "El menos peor"- como decimos coloquialmente - a través de herramientas en línea, el uso de bots para manipular la información existente y más lamentable ver que algunos tuiteros caen en sus redes y atacan perfiles falsos o trolls, sin investigar si la fuente es confiable o al menos verídica


He de confesar que despierta en mí una profunda ironía cuando los "medios tradicionales", "insultan" a los políticos mencionando que son "pura mercadotecnia", perdonen la corrección, pero eso no es Mercadotecnia - al menos no una que se respete - si se tratara de Marketing serio, los candidatos contarían con imagen y estrategias definidas, un análisis profundo de su situación en la industria, así como un elemental FODA, se preocuparían por escuchar a su mercado meta, conocerían la fuerza del WOM, las debilidades de su competencia las tomarían como aprendizaje y sí, como una oportunidad pero adaptada para crecimiento interno, además esa estrategia, haría resaltar sus cualidades, no ocultar defectos, fallas, malas experiencias o deslices pasados, ni mucho menos "maquillar" sus reputaciones.

Creo que están cayendo en la casilla de "productos milagro" - ya saben esos que atacan nuestras necesidades comunes, hacen promesas que no pueden cumplir, pero queremos creer en ellos, y terminan decepcionándonos una y otra vez, pero por alguna extraña razón, no dejamos de comprarlos... - 

Una premisa básica en Mercadotecnia: un envase o empaque atractivo, un buen spot, o compararse públicamente con la competencia, no venden un producto de mala calidad - o al menos no por mucho tiempo... -

Sí hay una forma de revertir este círculo vicioso y es convertirnos en prosumidores, co-creadores o ciudadanos informados y que evaluemos lo que queremos recibir a cambio del precio de un voto. Y exigirle a esos cuasi-mercadólogos que dejen de arruinar nuestra reputación con acciones vacías, prácticas desleales y publicidad engañosa.

Concluyo citando palabras del padre de la mercadotecnia moderna: "¿Quién debe diseñar en última instancia el producto? El cliente, por supuesto".



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